22/12/10

LA POLÍTICA DE LA TERAPIA CON POBLACIÓN LGBT

A todas las Lupitas latinoamericanas

En psicoterapia pueden reconocerse 3 planos:

* Uno político, relacionado con los valores que guían la intervención.
* Uno estratégico, vinculado a la serie de pasos sucesivos que nos permiten actualizar, poner en ejercicio los valores que nos guían.
* Finalmente el plano táctico, el cual tiene que ver con las acciones concretas que implementamos para lograr nuestros objetivos. En esta dimensión debemos recordar que en la realidad humana, ir a A a B implica un recorrido sinuoso que se aleja del ideal de la línea recta.

Veamos. Respecto a la orientación sexual no-heterosexual (esa que tienen gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros) los lineamientos de nuestra disciplina nos indican que debe trabajarse en pro de la salida del closet, esto es, en romper el silencio y fomentar la aceptación de la sexualidad, tanto en la persona como en su entorno (familia, amigos, escuela…). La Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) además indica que lxs psicólogxs somos pieza clave en el cambio social y en el desarrollo de una cultura que reconozca las realidades de la diversidad sexual. Todas estas indicaciones provienen de la investigación, esa que se hace desde la década de los 50, y no de creencias, prejuicios o meras supersticiones que guían, por ejemplo, a las religiones.

Con todas las cualidades positivas que pueda tener la espiritualidad como aspecto inherente a la condición humana, lo cierto es que la psicología es autónoma y basada en evidencias. La psicología, de hecho, comparte lo positivo de algunos de los valores cristianos. A la vez, se opone a los preconceptos que el cristianismo pudiera tener respecto a la diversidad sexual.

Así las cosas, en el plano político de la psicología estamos hablando de libertad, diversidad, inclusión, pluralidad, democracia, entre otros tantos valores. Éstos permiten articular un tratamiento orientado a fortalecer a lxs clientes/pacientes, liberándolos de la homofobia internalizada, a la vez que “empoderándolos” para que ejerzan su dignidad como humanos y la posibilidad de ser felices con esas realidades que viven.

Obviamente, cuando vemos el cuadro completo percibimos que para una persona que solicita nuestro apoyo no es tan fácil como salir de consulta y decirle a los padres que se es gay, bisexual, lesbiana o transgénero. Si el problema se agrava al decirlo, hay que dar muchos pasos antes de la salida al closet (terapia de familia, transmitir información sobre sexualidad y diversidad sexual, buscar aliados y apoyo externo para lxs clientes/pacientes, entre otras estrategias).

Lo que sí es claro es que desestimar la salida del closet, o aliarse con la homofobia del entorno, retarda el desarrollo de la persona, a la vez que es iatrogénico, es decir, causa daño psicológico (depresión y ansiedad, fundamentalmente). De más está decir que cualquier intento por modificar la orientación sexual, a estas alturas del siglo XXI, demuestra la falta de actualización profesional de quien lo propone.

¿ES LA PSICOLOGÍA SIRVIENTA DE LA RELIGIÓN?

¿A esto te dedicas ahora Cristo?

Sirva el segmento anterior para explicar por qué siento tanto estupor y asco al saber que una psicóloga está detrás del programa Atención Pastoral a Personas en Situación de Atracción al Mismo Sexo (AMS) de la Arquidiócesis de León, en México.

La psicóloga Lupita Serratos decidió poner sus preconceptos por encima de la investigación psicológica seria y, peor aún, usar su título para justificar sus opiniones personales, dándoles una fachada pseudocientífica.

Cierto es que en sus años como prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe (la otrora Santa Inquisición), Ratzinger (1986) pide apoyo a la ciencia para la conversión de homosexuales:

… enfocaremos nuestra reflexión dentro del contexto distintivo de la perspectiva de la moral católica. Ésta es una perspectiva que encuentra apoyo en los más seguros hallazgos de las ciencias naturales, las cuales tienen sus propios métodos legítimos, metodologías apropiadas y campo de estudio.

El ahora cabeza de la iglesia católica se equivocó en aquel entonces, como Lupita lo hace ahora. La ciencia no apoya la visión que la iglesia católica tiene de la homosexualidad. En este sentido, es lamentable que una colega, hoy en día, se preste a usar su título para promover el daño psicológico a las personas que sienten atracción erótico/afectiva por los de su mismo sexo.

Desde esta palestra invito a la mencionada profesional a exponer sus razones y sus argumentos, aclarando de antemano que la idea de la homosexualidad como un trastorno psico-afectivo es errada y por encima de todo, nociva para los desafortunados que caigan en ese programa de 12 pasos. Salvo la Asociación Nacional para la Investigación y Tratamiento de la Homosexualidad (NARTH, por sus siglas en inglés), grupo que investiga poniendo su sesgo antes de la objetividad metodológica, ninguna organización internacional de profesionales de la psicología avala el tratamiento de la homosexualidad. Antes bien, se opone a este tipo de intervenciones, por los daños psicológicos asociados, además de su inefectividad.

Para finalizar, es comprensible que la iglesia católica arremeta con lo que pueda en contra del avance de los derechos humanos y civiles de lxs sexodiversxs (¿mencioné que el D.F. mexicano aprobó las uniones entre personas del mismo sexo?). Cada quien tiene derecho a sus creencias religiosas en lo privado. Cuando se pretende desde ellas legislar o intervenir en la vida de los demás, es cuando debemos alzar nuestra voz y cerrar el paso. Señora Lupita, como creyente tiene derecho a predicar lo que quiera, como psicóloga, le guste o no, hay principios que debe respetar, so pena de generar respuestas como la mía.

Fuente http://upla.org.ve/rpa/chamanurbano/

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